
A veces me siento mil y otras tantas me siento cero
alguna vez pensé en que mi cuerpo y mente eran de acero
En ocasiones, a punta de lengua guardo mil palabras. Otras veces, ni siquiera las ganas
mi discurso o mi silencio, ¿qué es más canalla?
a veces quiero salir volando. Otras, sólo quiero matar las horas cantando,
bebiendo café y pensando, "¿además de esto, habrá algo igual de amargo?"
una hora al día me siento en llamas. El resto del tiempo cuento luces rotas bajo mi almohada
mientras las horas escurren por mi cara;
y recuerdo la vez que caminé por la ciudad con los ojos cerrados
me costó dos caídas, un ojo y casi un millón de infartos...