...He comenzado a escuchar las enseñanzas que me susurra mi sangre. Mi
historia no es agradable, ni dulce, ni armoniosa, como son las
inventadas; tiene el sabor de la insensatez y la confusión, de la
locura y el sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren
seguir mintiéndose a sí mismos...